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El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, presidió hoy la inauguración del nuevo corredor de Alta Velocidad entre Madrid y Toledo, enmarcándolo dentro de la “apuesta decidida” del Gobierno central por la modernidad, la innovación, la cohesión territorial y la solidaridad. De hecho, aseguró que con planes específicos de desarrollo como éste se avanza en cohesión más que con “proclamas ideológicas y reclamos esencialistas”.
El jefe del Ejecutivo descubrió la placa inaugural en la estación de Toledo tras realizar desde la estación de Atocha de Madrid el primer viaje de este corredor, junto a la ministra de Fomento, Magdalena Alvarez; el ministro de Defensa, José Bono; el presidente de Renfe, José Salgueiro; la presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre; el presidente de Castilla-La Mancha, José María Barreda, y el alcalde de Toledo, José Manuel Molina.
En el mismo tren inaugural, que partió de Madrid a las 09.41 horas y llegó a Toledo a las 10.11 (con cinco minutos de antelación) también viajaron diputados y senadores de PP y PSOE de las regiones de Madrid y Castilla-La Mancha, así como representantes de las empresas constructoras de la nueva línea de Alta Velocidad.
Zapatero inició su discurso inaugural proclamando el “día histórico” de hoy para Madrid, Toledo y España, ya que el nuevo corredor supondrá incrementar las oportunidades y el bienestar, y servirá para integrar territorios, abriendo un horizonte “prometedor” para muchos ciudadanos, que parte del “presente positivo por el que atraviesa España”.
CRECIMIENTO ECONÓMICO.
Así, recordó el dato de ayer por el que se conoció que la economía española creció en el último trimestre al 3,5% del PIB, una cifra que, a su entender, demuestra que España crece más que en el trimestre anterior y que en años anteriores, y además al triple que la media europea. De hecho, refirió que tal desarrollo ha reportado hasta un millón de empleos en el último año, alcanzando un objetivo que parecía “prácticamente imposible”: estar por debajo de la tasa de paro de la media europea, situada en el 9%.
Para Zapatero, este crecimiento tiene “mucho que ver” con el impulso a las infraestructuras, comunicaciones y a la vertebración del país, por lo que concibió que hoy se ha dado un paso importante que es “fruto de un gran esfuerzo colectivo y de una decidida política de planificación que dará poderosos resultados al desarrollo de España”.
Aprovechó para recordar que la nueva línea de Alta Velocidad esta directamente relacionada con el primer corredor Madrid-Sevilla puesto en marcha en 1992, que, afirmó, puso “bien alto el listón de la excelencia” y que actualmente está reconocido como “alternativa incontestable” por su “rapidez, seguridad, comodidad, flexibilidad y gran adaptación a compromisos y exigencias medioambientales”. Además, argumentó que esta nueva línea abrió entonces el Sur de España a “caminos desconocidos hasta ese momento”, siendo así “palanca decisiva de la cohesión y vertebración” del país.
Además, el jefe del Ejecutivo no dudó en afirmar que en el caso del AVE Madrid-Toledo se han superado y mejorado detalles del proyecto inicial que puso en marcha el anterior Gobierno, con el objetivo de que no obstaculice la fluidez de la línea de Sevilla, que soporta un mayor tráfico. Destacó igualmente la inversión de 215 millones de euros para este proyecto, cofinanciada con fondos europeos, y ensalzó sus prestaciones de ahorro energético, comunicaciones telefónicas, y fibra óptica paralela al proyecto.
ESFUERZO DE MODERNIZACIÓN.
En general, Zapatero enmarcó esta obra en el contexto del “esfuerzo general” del actual Gobierno para modernizar España, al detallar que en este tiempo el Ejecutivo ha puesto en servicio 54 kilómetros de líneas de altas prestaciones, y que hay en España en fase de construcción 1.000 kilómetros de Alta Velocidad. Relató asimismo que en el último año y medio se han iniciado 423 kilómetros de esta infraestructura, y que en los últimos tres meses el Ministerio de Fomento ha licitado o adjudicado 2.700 millones de euros en líneas de Alta Velocidad.
Tras subrayar el “decidido impulso” a la línea de AVE a Valencia, en la cual se encuentra en fase de obra algo más de un tercio, quiso remarcar el “ritmo vivo” en programas que “no admiten demoras”, para que España dé un “estirón definitivo de progreso y bienestar”. “La generalización y difusión de infraestructuras es clave para la vertebración territorial, como expresión de cooperación y muestra de solidaridad; la cohesión avanza con planes específicos mucho más que con proclamas ideológicas o reclamos esencialistas”, apostilló.
Puso como ejemplo de estos argumentos el Plan Estratégico de Infraestructuras y Transportes (PEIT) presentado en julio de 2004, como “la mayor expresión de la concepción integradora de las infraestructuras” y como el “esfuerzo más ambicioso y decidido por el ferrocarril en toda la Historia de España”.
Recordó que este proyecto multiplica por diez la extensión actual de líneas ferroviarias, pasando de 1.000 a 10.000 kilómetros, con nuevas estructuras polivalentes. Por eso, incluso auguró que en pocos años, este proyecto de inversión cercana a los 250.000 millones de euros cambiará la configuración de comunicaciones en España, porque muchas ciudades dispondrán de trenes de Alta Velocidad, todas las capitales de provincia tendrán acceso directo, y el 90% de la población estará a menos de 50 kilómetros de una estación de esta red.
DESARROLLO DE CASTILLA-LA MANCHA.
Dicho esto, Zapatero se refirió, en concreto, a Castilla-La Mancha para explicar que la Comunidad dispone ya de cerca de 400 kilómetros de líneas ferroviarias de Alta Velocidad, y que llegará en los próximos años a más de 1.000 kilómetros, de forma que todas sus capitales y grandes ciudades, como Talavera de la Reina o Puertollano, estarán conectadas entre sí y con el resto de España. Lo interpretó como la “clara manifestación” de la apuesta del Gobierno por la región, y también por Toledo, precisando que los Presupuestos de 2006 incrementan en un 85% las partidas para Toledo, la tercera provincia que más crece.
Pasó a elogiar las dos ciudades comunicadas en 35 minutos por la línea inaugurada hoy. Así, habló de Toledo como “fruto histórico de la conjunción creativa de la tres culturas más importantes de Occidente” y como capital de “una región de profundas raíces que se ha encontrado a sí misma y ha recuperado siglos de desidia”. De Madrid habló como “lugar de encuentro, de muchas identidades y expectativas, como espacio abierto para todos”.
Por último, tras reseñar de nuevo la apuesta del Gobierno por la modernidad, la innovación, la cohesión territorial y la solidaridad, el presidente del Gobierno no dejó pasar la oportunidad de mostrar un reconocimiento “singular y especial” a quien “desde el origen impulsó con su tenacidad” este corredor, en referencia a José Bono, “que tanto ha hecho por esta tierra”.
No obstante, dijo que este reconocimiento también tiene su prolongación en Barreda, en Molina y “en todos aquellos que trabajan por esta tierra”. A todos ellos lanzó su último mensaje: “Que sepan que el Gobierno está a su lado y les anima a seguir trabajando por el progreso de Toledo y de toda Castilla-La Mancha, y que está comprometido con todos y cada uno de los territorios, para hacer una España más fuerte, más solidaria, más vertebrada y donde incrementemos el orgullo de vivir en nuestro país”.
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