Un estudio aboga por actuar sobre el mercado turístico para no “saturar y degradar” más Baleares

Un estudio de la UIB recomienda actuar sobre el mercado en un destino turístico “saturado” como Balears, cuyo producto maduro se está “degradando” debido al “trasvase de renta” del sector hotelero al constructor y porque sus administraciones “no tienen una política turística” para solucionar esta fase de “estancamiento” que está sufriendo.

Esta es una de las principales conclusiones de un proyecto iniciado en 2004 que se titula ‘Historia económica del turismo de masas en España, 1940-2000: Balears y sus contrastes mediterráneos’, realizado por un grupo de investigadores de los Departamentos de Economía de la UIB, bajo la dirección del doctor Carles Manera, según informó hoy la universidad.

El estudio concluye que sería una “auténtica locura” para Balears “cambiar de dirección y abandonar su especialidad en turismo de sol y playa” y aboga por “diversificar” todo el sector terciario, generando más actividad empresarial en el campo de las tecnologías ambientales, estimulando distritos industriales en las comarcas con tendencias manufactureras, esponjando los destinos más maduros o fabricando empleo que aporte valor añadido al turismo.

Por contra, el estudio no comparte “en ningún caso” el planteamiento de dirigir exclusivamente la promoción hacia la captación de un turismo de calidad, porque significa “infringir un mayor castigo al valor territorial de las islas, aumentando las necesidades de infraestructuras, puertos deportivos o campos de golf”.

Manera considera “absolutamente racional” que los grandes grupos hoteleros hayan decidido invertir fuera de Balears porque “ha caído la rentabilidad del capital hotelero y se ha trasladado al sector de la construcción”.

“Mientras el número de plazas hoteleras se ha reducido, las plazas totales turísticas han aumentado porque la actividad constructora incesante ha colocado plazas no regularizadas en el mercado, que ha provocado que el hotelero acuda a la bajada de precios y a la inversión fuera de las islas”, explica.

El estudio enfatiza que un destino madura y estancado como Balears “no puede competir nunca por la vía de los precios sino por la mayor calidad de su producto”. “Balears nunca podrá competir con Túnez o Turquía, sino que deberán competir con otros atractivos y valores añadidos, con calidad de infraestructuras y servicios, mejor formación de las plantillas y mayor productividad de los trabajadores”, subraya Manera.

En este sentido, el profesor Jaume Garau, implicado en el proyecto, advierte de los efectos negativos de que Balears cuente con una de las tasas más bajas de población formada de toda la UE, así como unos niveles de inversión en I+D+i de los más débiles de Europa, “lo que no le sitúa en un buen lugar de salida para competir”, aspectos a los que hay que añadir el “evidente deterioro ambiental que suporta el archipiélago por la presión constructora y demográfica”.

PERDIDA DE CUOTA DE MERCADO.

Según las conclusiones del estudio, el consumidor turístico europeo, principal turista de la zona del Mediterráneo, está cambiando sus elecciones a la hora de viajar y ya no se dirige a la costa mediterránea que ha liderado el turismo de masas hasta ahora (España, Francia e Italia).

Este hecho viene demostrado, según los investigadores, e que el año 1987 fueron 23 millones las personas que visitaron el resto de países del Mediterráneo, cifra que aumentó hasta los 47 millones en 2002. Así, el incremento del número de turistas registrado en este periodo se ha repartido entre los destinos tradicionales y los nuevos, como Turquía, Grecia, Egipto o Túnez, pero los tres líderes han perdido cuota de mercado (77 por ciento en 1987 a 74 por ciento en 2002).