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Palma de Mallorca cuenta ya con 80 comercios que han adaptado sus accesos e instalaciones al uso por parte de personas con movilidad reducida, siguiendo los parámetros establecidos por el programa ‘Comercio sin barreras’, impulsado por el Consistorio en colaboración con la patronal del sector Pimeco.
Según explicó a Europa Press la responsable del área de Economía y Comercio, Maribel Bordoy, a lo largo de este verano se han producido las diez nuevas incorporaciones, en su mayoría correspondientes al segmento de bares y cafeterías, ya que se había detectado carencia en el centro de la ciudad de baños públicos especializados que pudieran emplear personas discapacitadas y de movilidad reducida.
Estas ayudas se han convocado durante los tres últimos años, pueden alcanzar los 3.000 euros por establecimiento y, convenientemente apoyadas con campañas de sensibilización, han tenido una “buena acogida” entre los comerciantes y hosteleros, ya que “mejora su competitividad”, aseguró Bordoy.
Entre los comercios que se han adaptado se encuentran, además de los recientemente incorporados bares, cafeterías y restaurantes, establecimientos de comida rápida, panaderías, entidades bancarias, librerías, tiendas de ropa y zapaterías, entre otros.
Las obras que se han realizado en los 80 establecimientos afectados por el programa “Comercio sin barreras” incluyen principalmente la eliminación de escalones para sustituirlos por rampas, así como la reforma de sanitarios e incluso de mostradores y escaparates, a fin de que puedan ser accesibles a personas que van en silla de ruedas.
Para ello, el área de Economía y Comercio del Ayuntamiento ha contado con la colaboración de la Coordinadora de Personas con Discapacidad, que facilitado asesoramiento y realiza visitas a los comercios que se suscriben al programa. Después de las reformas indicadas el establecimiento recibe una placa que lo califica de “comercio sin barreras” y que se sitúa junto a la entrada del mismo.
El Ayuntamiento de Palma dedicó a la campaña “Comercio sin barreras” un total de 38.000 euros en 2004, que se repartieron entre 24.000 euros destinados a adecuación y mejora de la practicabilidad de los establecimientos, 4.300 euros para asistencias técnicas, 2.800 para distintivos y señalética y 1.900 euros para elementos de información y promoción del proyecto.
En 2005 la línea de ayudas ya está cerrada y los comercios cobrarán las cantidades asignadas próximamente, según explicó Maribel Bordoy, quien “espera” que se habilite una medida similar el próximo año, especialmente ante la cercanía de cambios legales que harán obligatoria la accesibilidad a lugares públicos.
Las leyes actuales establecen que en 2007 todos los comercios y edificios públicos deben haber eliminado las barreras arquitectónicas que impiden el acceso a los mismos de personas con movilidad reducida, tanto si se trata de discapacidad física como sensorial.
La campaña “Comercio sin barreras” se puso en marcha en 2001 dentro del marco de la implantación del Proyecto URBAN, dirigido a la rehabilitación integral del barrio de Sa Gerreria-El Temple.
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