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La UIB investiga si el modelo turístico balear se está extendiendo a las islas del Caribe o el Sudeste asiático

El modelo turístico balear, que ha permitido generar “crecimiento económico, pero también deterioro ecológico”, se ha reproducido o reproducirá en otras regiones insulares que comparten una posición “equidistante” entre el Norte desarrollado y el Sur subdesarrollado, como las islas del Caribe, las del sudeste asiático o el propio Mediterráneo.

Estas es una de las principales hipótesis que maneja el Grupo de Investigación de Sostenibilidad y Turismo (GIST) de la UIB que está analizando la transformación territorial que ha experimentado el archipiélago en la segunda mitad del siglo XX, con el objetivo también de exportar la experiencia a otras regiones que puedan aprender de los aciertos y errores cometidos en Balears, según informó hoy la universidad.

Ls investigaciones realizadas, coordinadas por el doctor Onofre Rullán, hacen suponer una “particular vía balear de inserción en el proceso general de globalización”, condicionado, según los geógrafos de la UIB, por las relaciones con Europa Occidental, la condición insular de Balears y la proximidad relativa a los mercados turísticos e inmobiliarios centroeuropeos.

Así, entienden que tal relación ha constatado un crecimiento económico, pero también un deterioro ecológico, que sólo en las últimas décadas se advierte e intenta mitigar. Por ello, pretenden esclarecer los “claroscuros” del proceso recorrido con el objetivo de evitar “futuros cuellos de botella para la sostenibilidad y ecológica del modelo”.

En este sentido, un análisis de las repercusiones del ‘tercer boom’ turístico registrado en Balears a principios de los noventa hasta principios del siglo XXI (con la promoción de nuevos atractivos turísticos de carácter ambiental y tradicional) se tradujo, según los investigadores, “en una sensación de saturación evidente”,

Esta conclusión quedó explicitada en 52 indicadores de sostenibilidad desarrollados, que constatan que la situación ambiental resultante del tercer boom ha contribuido a un “empeoramiento de la sostenibilidad global”, por los indicadores de emisiones de CO2, de consumo energético y de producción de residuos.

Además, paralelamente, resalta que, mientras los datos macroeconómicos sobre el crecimiento de la economía eran positivos, los indicadores sociales apuntaban un “importante déficit en la distribución de la riqueza y un aumento de la vulnerabilidad social de los ciudadanos”, con mayor precariedad laboral o encarecimiento del precio de la vivienda.

Este tercer boom ha provocado así que, en la actualidad, la isla de Mallorca esté incluida en los intereses de un dinámico mercado inmobiliario e integrado en algunas modalidades turísticas, que ha contribuido a la pérdida de identidad de la población local, que paulatinamente se va identificando con el interior y la montaña, un espacio situado más allá de la línea de los 500 metros del mar, entendido como ‘refugio’.

CUARTO BOOM.

Los investigadores están ahora analizando las consecuencias de un cuarto boom turístico en las islas, basado en la explotación de productos con valor ambiental, patrimonial y cultural, que está coordinado por el doctor Macià Blázquez, presidente también del GOB.

Así, explican que el campo balear también se está “aburguesando” por el interés de los nuevos residentes europeos en los valores ecológicos, culturales y patrimoniales del paisaje, sustituyendo los rasgos de la cultura ‘pagesa’ por otros elementos urbanos.

Según indica Blázquez, la explotación de espacios de valor ambiental, los pocos espacios protegidos existentes, se ha visto “espoleada” por el incremento de la divulgación e información sobre ellos, que ha conducido, destacó, “al incremento de la presión recreativa sobre los espacios de mayor valor natural de la isla”.

En esta línea, indicó que la explotación turística de estas áreas se está llevando cabo según modelo tradicionales, extrapolados al resto de áreas de uso intensivo y sin consideración explícita de sus especiales características medioambientales.

“El resultado es el uso recreativo no sostenible ni eficiente, con aparición de conflictos, como degradación del medio natural y de los valores paisajísticos, y aparición de nuevas situaciones de saturación”, señala.

Baleares |



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