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Expertos de la UIB advierten de que Baleares se encuentra en una fase de “saturación” de la oferta turística de sol y playa que sólo fomentando políticas públicas y estrategias de negocio dirigidas a innovar y aumentar la calidad de la oferta podrá impedir su “declive como destino turístico masificado”, en beneficio de otros lugares menos deteriorados, y así mantener su competitividad y atractivo natural.
El equipo de Economía Aplicada de la UIB, encabezado por Natividad Juaneda, ha verificado que Baleares, como paradigma de destino turístico maduro de sol y playa, ha llegado a un punto de “estancamiento” que sólo mejorando la calidad de la oferta existente y evitando un “deterioro excesivo” de sus recursos naturales podrá mantener en los próximos años el nivel de competitividad deseado, según informa hoy la universidad balear en un comunicado.
Según Juaneda, el factor de la fidelización del turista, que repite año tras año, es “clave” en el caso de las islas. El archipiélago está considerado como un destino vacacional “masificado, de precios baratos y escasa protección ambiental”, lo que podría sugerir, apuntó Juaneda, que el turista fidelizado viene a las islas “por inercia”, y que, conocedor del lugar, “busca la oferta complementaria más barata, con la consiguiente disminución de los ingresos”.
Sin embargo, según Juaneda, esta relación lógica no se está cumpliendo en Baleares si se tiene en cuenta que el gasto turístico en las islas en 2005 superó por primera vez los 1.000 millones de euros. Así pues, todo parece indicar que los turistas conceden más importancia a la “calidad de los hoteles, la pulcritud del lugar y el nivel de asistencia de los servicios públicos, que a la búsqueda de destinos baratos”.
“El turista conocedor de su lugar de vacaciones calcula de forma meditada a dónde dirigirse para satisfacer sus necesidades de ocio”, señaló Juaneda, para quien aquél destino de sol y playa que no atienda los nuevos gustos y requerimientos del turista, con proyectos innovadores y atractivos, acabará perdiendo toda competitividad.
En este sentido, el equipo de la UIB concluyó que los turistas más preocupados por la preservación del entorno o la calidad de los servicios del hotel son los que gastan más, por lo que, cada vez son “menos importantes” factores “clásicos” como los ingresos del visitante o el cambio de moneda (en el caso de la libra, para los ingleses) a la hora de escoger y repetir destino.
Otro de los factores clave en el caso de Baleares para que no pierda su atractivo es la estacionalidad, un condicionamiento “esencial” de la estructura turística y de la presión sobre la “calidad de los recursos naturales”, señaló Juaneda.
El hecho de que el turismo se concentre masivamente los meses más calurosos del año provoca una “distorsión del uso y mantenimiento de las infraestructuras públicas”, que se encuentran “sobredimensionadas” con la llegada de turistas e infrautilizadas el resto del año. “El resultado es una ruptura del equilibrio ecollógico y la disfunción de factores como la ocupación, concentrada los meses de llegada de turismo”.
El factor de la estacionalidad confirma, según los expertos, la necesidad de que la Administración y el sector privado unan esfuerzos para mejorar o, en todo caso, mantener la calidad de la oferta hotelera y de los servicios públicos, y “no bajar la guardia”, agregó.
“Cuanto más turistas llegan a las islas más se acentúa la estacionalidad”, resaltó Juaneda, por lo que es “fundamental que exista el convencimiento desde todos los agentes sociales que si no se conserva el entorno natural y paisajístico y la calidad de la oferta, Baleares no superará la fase de postestancamiento en la que se encuentra”, concluyó.
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