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El Consejo de Gobierno de la Junta de Andalucía acordó hoy iniciar la tramitación del anteproyecto la Ley de Fomento de las Energías Renovables y del Ahorro y la Eficiencia Energética, normativa “pionera” en España dedicada específicamente a establecer medidas legales sobre estas materias como la obligación de incorporar sistemas solares térmicos en todos los edificios de nueva construcción y en los rehabilitados con un coste superior al 25 por ciento del valor del inmueble.
El titular de Innovación, Ciencia y Empresa, Francisco Vallejo, explicó en rueda de prensa que la futura norma, que adapta la normativa “más avanzada” de la UE siguiendo el modelo vigente en Alemania, introduce novedades como la declaración de “utilidad pública” para las fuentes renovables de energía, con el fin de que tengan prioridad tanto en su adquisición por parte de los operadores como en el acceso y conexión a las redes de transporte y distribución.
En el terreno del ahorro y la eficiencia, el anteproyecto de Ley exige un “certificado energético” a los grandes centros consumidores, una medida pionera que condicionará el suministro al compromiso de optimización del gasto en instalaciones industriales y comerciales con el objetivo de evitar el “despilfarro” y garantizar un “consumo razonable”.
La obligación de incorporar sistemas solares térmicos a todos los edificios de nueva construcción, que se extenderá con carácter retroactivo a todos los edificios en uso de la Junta de Andalucía, provocará una “adaptación” del actual programa Prosol, que concede incentivos a la implantación de estos sistemas, con vistas a su “consumo masivo”.
BIOCARBURANTES EN EL TRANSPORTE PÚBLICO
En cuanto a los biocarburantes, también se establecerán medidas de utilización obligatoria en los vehículos de transporte público –especialmente en grandes ciudades y espacios naturales protegidos–, transporte marítimo y maquinaria agrícola y pesquera que desarrollen su actividad con carácter habitual en Andalucía y sus aguas territoriales. Además, con el fin de posibilitar un aumento del potencial de biomasa disponible, las consejerías de Innovación, Ciencia y Empresa y de Agricultura y Pesca elaborarán un programa de cultivos energéticos.
Otra previsión recogida en el texto se refiere a la elaboración del mapa de las energías renovables de Andalucía, en el que se definirán aquellas zonas del territorio regional con mejores condiciones para su aprovechamiento. Para agilizar los procedimientos, la futura norma prevé crear una ventanilla única encargada de tramitar la totalidad de permisos, licencias, autorizaciones y concesiones necesarias en relación con los proyectos de utilización de energías renovables, para los que se fija un plazo máximo de tres meses para las iniciativas enmarcadas en planes energéticos y de seis para las que estén fuera de planificación.
En el capítulo del ahorro y la eficiencia, destaca la creación del denominado Certificado Energético (Cener), que se exigirá fundamentalmente a instalaciones industriales y comerciales para vincular el suministro a un compromiso efectivo de optimización del consumo. Este requisito, que se exigirá a partir de topes de gasto energético que se fijarán reglamentariamente, incluirá un índice de eficiencia energética con la relación entre el consumo real del centro y la media calculada de acuerdo con su tamaño, características y posibles mejoras de ahorro y eficiencia.
Por su parte, las administraciones deberán implantar medidas de ahorro y eficiencia en el ámbito de sus competencias, incorporando a la planificación urbanística los objetivos de optimización energética en instalaciones públicas y espacios abiertos. Vallejo anunció además la puesta en marcha de un Centro de Excelencia de I+D+I sobre energías renovables.
CREAR UNA “INDUSTRIA POTENTE” DE ENERGÍAS RENOVABLES
Según el consejero, el objetivo general de la Ley es reducir la “dependencia energética” de Andalucía y aumentar la “producción autóctona”, por lo que apostó por impulsar la creación de una “industria potente en torno a las energías renovables con tecnología propia” aprovechando que Andalucía es una tierra “rica en sol, viento y biomasa”.
Según datos de la Junta, el aporte de las fuentes renovables a la cobertura de la demanda de energía primaria en Andalucía creció un 12,9 por ciento entre los años 2000 y 2004. Durante este periodo se pasó de las 880,5 kilotoneladas equivalentes de petróleo a las 994,5.
En términos de producción de energía eléctrica neta con fuentes renovables, el aumento fue de 1.068 gigawatios/hora (GWh) en 2000 a 2.220,7 en 2004, lo que supuso un 106,7 por ciento más.
Andalucía cuenta con la mayor superficie instalada de paneles solares térmicos en España, con un total de 254.830 metros cuadrados a finales de 2004. La comunidad andaluza también es la que presenta mayor potencia fotovoltaica instalada. En este capítulo ha registrado un fuerte incremento al pasar de 246 kilowatios de potencia instalada en el año 2000 a 6.752 en 2004.
Respecto a la biomasa, su uso energético se cifra anualmente en Andalucía en 3,6 millones de toneladas equivalentes de petróleo y evita la emisión de 11 millones de toneladas de sustancias contaminantes a la atmósfera. En el ámbito de la energía eólica, en marzo quedó completado el mapa de este aprovechamiento energético, con la previsión de pasar de las actuales 25 plantas a más de 150 a finales de 2006. Se multiplicará así por nueve la potencia generada a partir de la fuerza del viento (de 360 megawatios a 3.100).
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