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La inversión inmobiliaria en Europa creció un 7% en 2004, hasta los 95.600 millones de euros, y se consolidó especialmente en los países del Este de Europa y en Gran Bretaña, que absorbió el 54% de las inversiones foráneas, según un estudio realizado por la consultora Aguirre Newman y el Instituto de Empresa.
El director de Inversiones de Aguirre Newman, Jaime Pascual, destacó, durante la presentación del estudio, que este incremento pone de manifiesto que el desarrollo de las ventas en Europa muestra la “enorme liquidez” de su mercado de inversión, la capacidad del sector inmobiliario para atraer capitales frente a los mercados de renta fija y cómo los inversores aprovechan los bajos tipos de interés para absorber el diferencial entre costes de financiación y rentabilidad.
Para 2005, Pascual señaló que las expectativas de inversión inmobiliaria en Europa siguen siendo positivas y se prevé que superen los 100.000 millones de euros, debido a que el mercado de renta variable sufre un “claro enfriamiento” y en el de renta fija aparece una “cierta incertidumbre” debido a su fuerte sobrevaloración.
En el caso de concreto de España, apuntó que el mercado inmobiliario español seguirá siendo una referencia para la captación de inversión extranjera, y afirmó que es preciso asegurar que la recepción de estos fondos no se derive hacia otros países del entorno con una fiscalidad más favorable para ciertos instrumentos de inversión inmobiliaria.
PRODUCTOS DE INVERSION INMOBILIARIA INDIRECTA.
En este sentido, destacó que los Reits, instrumentos de inversión inmobiliaria indirecta, a medio camino entre el fondo inmobiliario y la tendencia de acciones de empresas inmobiliarias, se están implantando de forma progresiva en Europa, especialmente en países como Francia y Gran Bretaña, y señaló que cuentan con una fiscalidad muy interesante, ya que no tributan en el Impuesto sobre Sociedades sino que es cada partícipe quien debe someterse a gravamen.
Por ello, aseguró que el “efecto llamada” de capitales extranjeros en países con “legislaciones más atractivas” desde el punto de vista fiscal, puede obligar al Gobierno español a mejorar y dinamizar los vehículos de inversión colectiva en el sector inmobiliario.
En concreto, apostó por que la legislación española permita la introducción de un producto análogo a los Reits, que podría ser similar al modelo alemán o francés, o incluso una simple modificación de la normativa actual de los fondos de inversión inmobiliaria.
Estos productos, según Pascual, permitirían, por un lado, la entrada de pequeños ahorradores en el mercado inmobiliario español y, por otro, que España pudiera competir en igualdad de condiciones con otros países de su entorno que contemplan estos instrumentos más beneficiosos fiscalmente. En este sentido, aseguró que ningún país que quiera atraer capitales extranjeros puede quedar al margen de adoptar productos de inversión “más atractivos e innovadores”.
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