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Turistas madrileños, alemanes y británicos optan cada vez más por alquilar un apartamento o piso en zonas costeras de Mallorca durante un mes para pasar sus vacaciones en julio y agosto, un mercado que sigue “muy dinámico” y por el que cada vez apuestan un mayor número de visitantes que viajan a la isla en periodos mensuales, según indicó a Europa Press el delegado de la inmobiliaria Tecnitasa en Balears, José Martínez.
Durante estos dos meses de verano, esta empresa, una de las más importantes del sector, alquila un apartamento medio de setenta metros cuadrados, con dos dormitorios, por 1.800 euros al mes. Además de esta, otra opción muy demandada es el apartamento de playa de 55 metros cuadrados, que se paga a 1.000 euros mensuales. Estos precios no han registrado una variación significativa en estos meses respecto a la temporada anterior.
Según Martínez, esta oferta sigue siendo “muy apetitosa y rentable” (si la vivienda está en buenas condiciones) para la mayoría de turistas porque, según sus estimaciones, estar el mismo periodo en un hotel de la isla de calidad media vale casi cinco veces más. Además, comenta, estos turistas de un nivel adquisitivo medio-alto, que suelen ser familias con hijos, valoran la opción de prepararse la comida y organizar su estancia más libremente.
En estas fechas, el movimiento inmobiliario más intenso se produce en Santa Ponça y Bendinat, aunque un perfil de turista de más alto nivel adquisitivo también opta por esta fórmula cada vez más en los Puertos de Pollença y Andratx. Este cliente específico llega a pagar hasta 5.000 euros al mes por un chalet en zona de playa e, incluso, en algunos casos, están dispuestos a desembolsar 15.000 euros mensuales.
El delegado de Tecnitasa confirma que muchos alemanes están optando por vender las viviendas que adquirieron en Mallorca durante los años de bonanza económica, debido a las consecuencias que padecen ahora de la crisis del país. “Están optando por vender sus casas porque al final sólo pasaban uno o dos meses en la isla. Si consiguen hacerlo, piden por un apartamento en alquiler para disfrutar de sus vacaciones durante un mes”, señala.
Paralelamente a estas ventas, Martínez destaca que sigue habiendo inversores extranjeros que adquieren viviendas, aunque reconoce que la venta en algunas zonas de la costa “se ha desacelerado”, lo que también está provocando que un número importante de promotores opten por el alquiler durante un periodo de tiempo.
Los arrendatarios que viven fuera de la isla y alquilan sus viviendas en julio y agosto son, en su mayoría, personas que únicamente tienen alquilado durante este periodo, lo que les permite pagar la comunidad de todo el año, para posteriormente optar por residir en ese casa durante sus vacaciones.
Martínez destaca además que estos turistas que optan por esta oferta suelen salir muy satisfechos de la calidad-precio del producto y, en muchos casos, repiten la experiencia en otros años. “Se dan cuenta de que les sale muy rentable pasar las vacaciones en la isla con un gasto mucho menor y una calidad superior”, añade.
A estos clientes se les exige pagar por adelantado la mayor parte del importe. Así, desembolsan en el momento de la reserva el 40 por ciento de la cifra global, para después, en la entrega de llaves, pagar toda la cantidad. La inmobiliaria o el arrendatario se quedan con un porcentaje superior por si se producen desperfectos durante la estancia.
El delegado de Tecnitasa recalca que la opción de esta oferta se está trasladando también al mes de septiembre, donde cada vez más turistas preguntan por este tipo de alojamiento, con la ventaja añadida que suele ser un visitante de alto nivel adquisitivo en la mayoría de ocasiones.
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