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La Comisión Europea estudia cómo limitar el fuerte aumento de emisiones contaminantes de los aviones, que entre 1990 y 2002 han aumentado casi un 70% en la UE, una cifra que contrasta con el descenso del 3% en las emisiones globales de gases de efecto invernadero durante el mismo periodo en los antiguos Quince Estados miembros.
Entre las alternativas que baraja el Ejecutivo comunitario se encuentran las de crear una tasa para el queroseno de los aviones, o incluir al transporte aéreo en el sistema de comercio de emisiones de la UE que empezó a funcionar el pasado 1 de enero de 2005. También se está estudiando la posibilidad de añadir nuevas cargas sobre el precio de los billetes o de las tasas aeroportuarias.
Antes de tomar una decisión y presentar su propuesta, la Comisión lanzó hoy una consulta pública por Internet sobre el impacto de la aviación sobre el cambio climático que durará 8 semanas. Cualquier interesado puede dejar su opinión en la siguiente página web: ‘http://europa.eu.int/yourvoice’. Bruselas tendrá en cuenta todos los puntos de vista a la hora de presentar sus planes, en julio de 2005.
El Ejecutivo comunitario destaca que a pesar de las mejoras en la teconología de los aviones, los avances no han sido suficientes para neutralizar los efectos del incremento del tráfico aéreo mundial de pasajeros, que subió un 14% en 2004 y que podría llegar a doblarse en 2020. Un vuelo de ida y vuelta de Londres a Nueva York produce tantas emisiones de CO2 como un coche utilitario durante un año entero.
Los ministros de Economía y Finanzas de los Veinticinco ya estudiaron en su reunión del 17 de febrero la posibilidad de crear una nueva tasa sobre el carburante de los aviones cuyos ingresos se dedicarían a financiar la ayuda al desarrollo. La propuesta partía de Alemania y Francia pero no logró el consenso suficiente ante las reticiencias de algunos Estados miembros por la desventaja comparativa en que quedarían las aerolíneas europeas respecto a sus competidoras de países terceros.
Las emisiones de gases de efecto invernadero procedentes de la aviación internacional no forman parte de los compromisos cuantificados de reducción que han asumido los países que ratificaron el protocolo de Kioto. El protocolo señala que los países industrializados deben reducirlas trabajando en la Organización Internacional de Aviación Civil, pero hasta ahora este foro no ha llegado a ningún acuerdo sobre las medidas necesarias.
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