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La Comisión Europea advirtió hoy de que la creación de una nueva tasa sobre los billetes de avión para financiar la ayuda al desarrollo de los países pobres, iniciativa impulsada por Francia y Alemania y rechazada por los países periféricos como España, tendría un “impacto significativo” sobre las compañías aéreas, agravando las consecuencias negativas de los altos precios del crudo.
Una tasa adicional de entre 1 y 5 euros para los vuelos domésticos e intracomunitarios y de entre 2 y 10 euros para las rutas internacionales generaría unos ingresos máximos comprendidos entre 568 millones y 2.763 millones de euros para ayuda al desarrollo, según el estudio de impacto elaborado por el Ejecutivo comunitario. Al mismo tiempo, reduciría la demanda de billetes de avión hasta un 4%.
La Comisión asegura que el impacto sobre el turismo es “difícil de cuantificar” pero apunta que los más afectados serán los países “periféricos” y los que son islas, como Reino Unido, Malta o Chipre. Los perjuicios podrían quedar contrarrestados por “el crecimiento de la demanda turística, que es una fuerte tendencia estructural, tanto en la UE como a nivel mundial”.
Por lo que se refiere a las consecuencias sobre las aerolíneas, el estudio señala que, al tratarse de un sector con elevados costes fijos, “incluso una pequeña reducción en la demanda podría tener un impacto significativo en la rentabilidad de los operadores aéreos”. “Además, las aerolíneas no estarán contentas con la imposición de una tasa adicional a sus pasajeros en un momento en que los precios del petróleo registran máximos históricos”, recalca.
El informe reconoce también que si la imposición de esta tasa se deja finalmente a la voluntad de los Estados miembros, si uno decide aplicarla, ello tendría también un impacto sobre el resto de países. “No obstante, como sólo una parte del viaje resultaría afectada, el impacto sobre el turismo de los Estados miembros que no apliquen la tasa sería la mitad que en el caso que la apliquen de forma uniforme los 25″, señala.
El Ejecutivo comunitario reconoce que no existe consenso suficiente entre los Estados miembros para imponer una tasa obligatoria. “Sólo un enfoque voluntario a nivel nacional parece factible porque ello dejaría a cada Estado miembro la libertad de rechazar su participación en el esquema sin impedir a los países que lo deseen aplicar una tasa obligatoria”.
La legislación comunitaria no impide que un Estado miembro introduzca de forma unilateral una tasa sobre los billetes de avión, pero Bruselas señala que un enfoque comunitario tendría sus ventajas, como resaltar la visibilidad de la iniciativa y la solidaridad de la UE hacia los países en vías de desarrollo, reducir los efectos negativos y asegurar que no haya ninguna incompatibilidad con los Tratados.
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