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Francia espera recaudar unos 210 millones de euros al año para ayudas al desarrollo mediante el recargo de los billetes de avión, según informaron fuentes oficiales francesas. La recaudación de esta tasa se destinará a la lucha contra el sida y otras pandemias en los países en desarrollo.
Aunque la recaudación dependerá del número de países participantes, con una contribución de 5 euros en los billetes de clase ‘turista’ y un aumento de 20 euros ‘gran clase’ y ‘business’, podrían alcanzarse los 10.000 millones de euros, es decir, el equivalente a la sexta parte de la ayuda pública al desarrollo (APD) actual.
La iniciativa gala, que ya cuenta con el respaldo de Alemania, Brasil y Chile, se pondrá en marcha el 1 de julio de 2006 y tal y como ha manifestado el primer ministro francés, Dominique de Villepin, está previsto que “no afecte ni a la competitividad de los aeropuertos franceses, ni al empleo del sector de la aeronáutica”.
El mecanismo de funcionamiento de esta “tasa internacional de solidaridad” se basará en gravar los billetes de aquellos vuelos cuyo embarque se realice en algún aeropuerto francés. En caso de que el trayecto se realice dentro de Francia, el recargo se impondrá dos veces, es decir, se incrementará el precio en el billete de ida y en el de vuelta, puesto que ambos embarques tendrían lugar en territorio francés. No obstante, si el vuelo partiera o regresara de un país que no esté suscrito a esta iniciativa, sólo se impondría la tasa una vez.
La ley aprobada por el Consejo de Ministros francés sólo establece las tasas límite y serán las autoridades competentes las que determinarán de forma efectiva los recargos que finalemente se impondrán. De momento, los pasajeros que embarquen en Francia en vuelos nacionales o europeos con hacia algún país de los 25, pagarán un euro en clase ‘turista’ y 10 en ‘business’. Los que se decanten por vuelos internacionales, deberán abonar un incremento de 4 euros si tienen pasaje en clase económica o 40 si viajan en primera clase o en ‘business’.
Se utilizará la misma base de imposición que el actual impuesto de aviación civil y serán las compañías aéreas las responsables del cobro de esta contribución, que se sumará a los impuestos y otros derechos ya integrados en el precio final del billete.
La propuesta, incluída en el proyecto de la Ley de Finanzas rectificativa para 2005, responde a la búsqueda de alternativas de financiación para la consecución de los Objetivos del Milenio para el Desarrollo de Naciones Unidas.
Tal y como anunció Villepin en su intervención en la Cumbre de la ONU sobre la realización de los Objetivos del Milenio para el Desarrollo, “un grupo pionero de países implantará una nueva tasa internacional de solidaridad sobre los billetes de avión que permitirá movilizar de manera permanente, sin perjudicar el desarrollo del transporte aéreo, nuevos medios que Francia propone destinar de forma prioritaria a la lucha contra el sida, la tuberculosis y el paludismo”.
ESPAÑA SE DESMARCA
El “grupo pionero” al que se refirió el mandatario francés es el constituido por los países de la ‘Alianza contra el Hambre y la Pobreza’, integrada por Brasil, Francia, Chile, España, y la Secretaría General de Naciones Unidas. Los países integrantes de esa Alianza suscribieron la llamada “Declaración de Nueva York 2005 sobre las fuentes innovadoras de financiación del desarrollo”, que incluye la nueva tasa como prioritaria entre diversos proyectos de contribución solidaria.
A pesar de la inquietud que les une, el presidente del Gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, se desmarcó de la iniciativa de la Alianza para apostar por otras alternativas, como la reducción de los costes de envío de las remesas que hacen los emigrantes a sus respectivos países de origen o la simplificación del acceso a microcréditos de las familias receptoras en los países en desarrollo.
Zapatero rechazó la participación española en el proyecto durante la 60ª Asamblea General de la ONU, en la que se reunieron más de 170 líderes mundiales para evaluar el estado de los Objetivos del Milenio, enfocados a reducir a la mitad la pobreza en el mundo entre 2000 y 2010.
RECHAZO DE LAS AEROLÍNEAS
La Asociación de Aerolíneas Europeas (AEA), mostró su preocupación ante la puesta en marcha de esta medida recaudatoria, por considerarla “una amenaza” para el futuro del sector aéreo.
El secretario general de la AEA, Ulrich Schulte-Strathaus, subrayó que “esta decisión desafía cualquier razón”, más aún cuando la industria “está luchando para recuperarse de un periodo de pérdidas continuadas, desenvolviéndose con un aumento masivo del precio del combustible, e invirtiendo en nuevas tecnologías que proprcionarán beneficios medioambientales”.
“Ahora nuestro negocio está amenazado por una iniciativa torpe que hará el producto más caro para nuestros clientes”, apuntó, y añadió que “muchos de los países a los que está destinada la ayuda dependen fuertemente del turismo, y el turismo será más caro con la implantación de la tasa”.
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