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El Castillo del Buen Amor, ubicado en una finca de 120 hectáreas en la localidad salmantina de Topas, ofrece una romántica escapada de fin de semana dentro de un especial ‘San Valentín 2006′.
El castillo ofrece para San Valentín un cocktail de bienvenida, alojamiento y desayuno en suite durante tres días desde el viernes hasta el domingo, un paseo romántico en carruaje de lujo por el centro histórico de Salamanca y una cena para dos, según explicó a Europa Press Televisión el director del hotel, Giovanni Battista.
Este palacio fue construido en el siglo XIII y está a caballo entre el gótico y el renacimiento.
La cena del sábado consiste en una degustación, compuesta por milhojas de reineta y confitura de violetas, rollito de langostino y boletus con emulsión de tomate, ensalada tibia de perdiz con vinagreta de yogurt, saquito de morcilla de Burgos con piñones y pasas, así como lomo de lubina salvaje con tallarín de zanahoria y crujiente de espinaca.
Para completar los ocho platos se pasa al carré de cordero asado con cous-cous y pasas, sinfonía de tomate o pera y frambuesa con coulis de kiwi y sopa de fresas con helado de módena, todo ello acompañado bien con cava Freixenent Brut Vintage, albariño Veigadates, Cune Crianza 2002 de Rioja o vino semidulce Julián Chivite. Esta cena de San Valentín puede degustarse de forma independiente al especial de fin de semana.
Para esta escapada, los enamorados se albergan en este palacio, construido en dos tiempos en los siglos XIII y XV, en un 80% de piedra arenisca de Villamayor, del que Battista destacó su “armoniosidad, belleza, lujo, lo acogedor de su interior”, además de su “imponencia y majestuosidad”, así como la mezcla de estilos, gótico, renacentista y el toque mozárabe de ciertos elementos como las chimeneas o su “gigantesco” pozo.
“Tenemos cinco salones nobles: el salón de juegos, el salón de la nobleza, el salón de la caza, el salón verde y la biblioteca, todos ellos maravillosos, con las escrituras originales o rezos del arzobispo Fonseca –uno de los antiguos propietarios del palacio– pintados en los techos, que son originales de madera de la época, muy acogedores”, describió el director del establecimiento, quien explicó que el comedor abovedado corresponde a las antiguas mazmorras reconvertidas, y que gozan ahora de una sensacional acústica para la celebración de recitales.
AMORÍOS TRAS SUS MUROS
Desde las primeras referencias que se tienen constancia de él, como propiedad del miembro de la Orden Templaria Enrique I hasta los actuales dueños, la familia Fernández de Troconiz, pasando por el ducado de Alba y los Reyes Católicos, el castillo ha contado con siglos para atesorar historia.
Isabel la Católica y Fernando de Aragón se le otorgaron a Alonso de Valencia por su fidelidad durante la toma de Zamora. “Los mismos Reyes estuvieron alojados aquí durante dos años”, repasó Giovanni.
Dicha personalidad lo vendió a Alonso Fonseca, obispo de Cuenca y Ávila, “quien lo compró y lo reconvirtió en este palacio tan lujoso porque aquí se escondían sus amores secretos, que no estaban para nada bien vistos ni aprobados por la comunidad de locales”.
De ahí le viene el nombre de Buen Amor, pues allí vivía la amante del obispo, doña Teresa de las Cuevas con, quien tuvo cuatro hijos.
“El castillo fue abandonado por varios siglos aunque se mantuvo en perfecto estado”, hasta que a mediados del siglo XX llegó a sus actuales propietarios.
De este modo, para el palacio toma mayor relevancia el día de los enamorados, que se anticipa con esta escapada de fin de semana (al precio de 340 euros por persona) pero para el que también prevé, para el 14 de febrero, un menú especial de San Valentín (con un coste de 76 euros por pareja).
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