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Alrededor del 60% de los profesionales de la hostelería y el turismo de la Costa del Sol cree que la formación en este sector es “excelente” y conceden gran importancia a la formación continua para no perder ese grado de capacitación en el desarrollo de sus competencias, según recoge el Estudio de Detección de Necesidades de Formación Continua en el Sector Turístico de la Provincia de Málaga, elaborado con motivo de la primera jornada técnica sobre la materia.
El informe, al que tuvo acceso Europa Press, señala que el 30% de los encuestados define la formación de los trabajadores del sector como buena, por lo que entienden que la competencias se desarrollan correctamente, pero se necesita la implantación de un plan de formación que evite que la capacidad que actualmente poseen se vaya quedando obsoleta.
Por su parte, en torno al 10% de los profesionales consultados consideran deficiente o muy deficiente el grado de formación para la ejecución de las competencias, tanto para los miembros que se incorporan al sector como para los que ya ejercen su actividad dentro de ella.
En los diferentes subsectores estudiados, el documento destaca los resultados obtenidos en las agencias de viajes, donde más del 13% de los encuestados consideran que el grado de formación es deficiente o muy deficiente, seguido por los sectores de alojamientos, restauración y otros servicios.
Por otra parte, las áreas de recepción, administración, departamento comercial y pisos y limpieza perteneciente al subsector de alojamientos, así como el área del restaurante del subsector restauración y la de oficinas de información turística, consideran que la formación de sus empleados es buena, dándole gran importancia a la formación continua.
Entre las conclusiones del estudio, señala que los “altos índices” de estacionalidad en la producción, como consecuencia del comportamiento estacional de la demanda, provoca que las acciones formativas “se concentren en los meses donde la demanda es menor y que sea difícil organizar acciones de formación continua en los meses de una mayor afluencia de turistas”.
También refleja una “asincronía de la jornada de trabajo/formación”, ya que, “aunque en algunas de las grandes empresas se ha conseguido que los cursos se realicen durante la jornada de trabajo, en la mayoría, y a pesar de la presión de los agentes sociales, se realizan al 50%, en tiempo de la empresa y del propio trabajador”.
En cuanto al tamaño de las empresas, los autores del informe apuntan que “hemos visto la importancia del número de empresas familiares que persiguen el autoempleo”, algo que “conlleva en numerosas ocasiones a un empresario autodidacta, reticente tanto a la formación como a otros enfoques modernos de gestión”.
De igual manera, se refiere a la dispersión de los centros de trabajo, algo que dificulta la creación de grupos para la formación presencial”.
CONCLUSIONES
Así, partiendo de estas problemáticas, el informe concluye que se dan “notables diferencias entre pequeñas y grandes empresas”, que la formación continua del sector es “deficiente”, que existe una “poca valoración” por parte de los trabajadores, una “fuerte rotación de personal” y una “actitud pasiva y negativa de los empresarios ante la formación”.
Por estos motivos, el documento indica en sus recomendaciones la necesidad de sensibilizar a los empresarios y empleados sobre la formación continua, fomentar la aplicación de las nuevas tecnologías en este campo, potenciar el papel de la administración en campañas de sensibilización y planes subvencionados, valorar los contenido y profesionales especializados y potenciar la promoción interna.
En lo que se refiere a las necesidades de formación detectadas, en alojamientos y restauración el estudio refleja materias como nuevas tecnologías, administración, medio ambiente, atención al cliente, creatividad y polivalencia, comidas creativas, prevención en riesgos laborales, comercialización, calidad, idiomas, sistemas de gestión, comidas de bajas calorías y controles de alimentos y bebidas.
En el área de agencias de viajes, apunta entre las necesidades aspectos como estructuración de los conocimientos culturales, informática y nuevas tecnologías, conocimientos administrativos, conocimiento y gestión del producto y de las necesidades del cliente, geografía, escaparatismo, idiomas, técnicas de venta, calidad y atención al cliente.
Por último, en información turística, resalta la estructuración de los conocimientos culturales, informática y nuevas tecnologías, atención al cliente, geografía, idiomas y patrimonio.
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