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El subsecretario de Estado norteamericano, Robert Zoellick, afirmó esta tarde que su Gobierno está dispuesto a seguir adelante con las negociaciones que acordó con la Unión Europea en enero sobre las ayudas públicas a las constructoras aeronáuticas Airbus y Boeing.
El próximo 11 de abril finaliza el plazo que se dieron Bruselas y Washington para llegar a un acuerdo sobre el final de los subsidios, aunque ambas partes tienen suspendidas las negociaciones desde que Estados Unidos y la Unión Europea se acusaran mutuamente, el pasado 19 de marzo, de intentar bloquear las negociaciones bilaterales para la eliminación de las ayudas públicas.
“Si es necesario, estamos dispuestos a seguir adelante en los términos que adoptamos en enero”, afirmó Zoellick en rueda de prensa. En caso contrario, advirtió de que Estados Unidos llevará el caso definitivamente al seno de la OMC.
“La OMC la creamos para resolver disputas comerciales de manera amistosa. El año pasado esperábamos que hubiera avances en la eliminación de subsidios por parte de Estados Unidos y la Unión Europea en línea con lo dicho por la OMC”, recordó el ‘número dos’ de Condoleezza Rice.
Zoellick se quejó de que los europeos necesitaran “tanto tiempo” para aplicar el “compromiso político” de poner fin a los subsidios que la UE ofrece a Airbus. “Descubrimos que la UE en su conjunto no avanzaría en línea con lo que pidió la OMC” cuando declaró ilegales este tipo de ayudas.
Pese a que Zoellick dejó de ser secretario de Comercio para convertirse en el ‘número dos’ de Rice, la Administración Bush le encargó seguir con este expediente de Airbus-Boeing. La Comisión Europea exigió el pasado 21 de marzo a Washington que clarifique su posición en torno al contencioso comercial sobre las ayudas a las constructoras aeronáuticas Boeing y Airbus, si las autoridades estadounidenses quieren volver a la mesa de negociación.
“La pelota está en el tejado estadounidense y esperamos que nos clarifiquen su posición”, indicó la portavoz de Comercio del Ejecutivo comunitario, Claude Veron-Reville, en rueda de prensa después de dejar claro que Bruselas quedó “sorprendida” por la decisión unilateral de Washington de abandonar las negociaciones bilaterales.
Europeos y estadounidenses decidieron en 1992 poner restricciones al apoyo que recibe Airbus de los Estados miembros de la UE, así como el otorgado a la compañía estadounidense por su Gobierno, a través del capítulo de investigación del Pentágono y de la NASA.
El acuerdo autorizó a los Gobiernos europeos a adelantar hasta el 33 por ciento de los costes de investigación y desarrollo en forma de préstamos a devolver en 17 años. Por ejemplo, el grupo europeo EADS, accionario del 80 por ciento de Airbus, debía devolver 4.900 millones de euros en préstamos a la UE al final de 2003.
En lo que respecta a las ayudas americanas, a través de la NASA o de los programas militares, estas se reducen al 3 por ciento de la cifra de negocios de toda la industria aeronáutica comercial. El año pasado, Airbus se convirtió en el primer constructor mundial en el campo de la aviación civil, lo que llevó a Boeing a lanzar una campaña de denuncia de los apoyos financieros que recibe Airbus para el lanzamiento de programas, cuyo coste supera los 10.000 millones de dólares.
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