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La comisaria europea de Relaciones Exteriores, Benita Ferrero-Waldner, abordará el próximo lunes en Bruselas con el subsecretario de Estado norteamericano, Robert Zoellick, la guerra comercial entre la UE y Estados Unidos en torno a las ayudas públicas a las constructora aeronáuticas Airbus y Boeing.
“Sería una sorpresa que no abordaran este asunto”, manifestó esta mañana la portavoz de Ferrero-Waldner, Emma Udwin, en rueda de prensa, pese a que el comisario europeo encargado de este asunto es el de Comercio, Peter Mandelson.
Sin embargo, este último se encontrará en Bahrein en una visita ya cerrada desde hace tiempo. Pese a que Zoellick dejó de ser secretario de Comercio para convertirse en el ‘número dos’ de Condoleezza Rice, la Administración Bush le encargó seguir con este expediente de Airbus-Boeing.
La CE exigió el pasado 21 de marzo a la Administración Bush que clarifique su posición en torno al contencioso comercial sobre las ayudas a las constructoras aeronáuticas Boeing y Airbus, si las autoridades estadounidenses quieren volver a la mesa de negociación.
“La pelota está en el tejado estadounidense y esperamos que nos clarifiquen su posición”, indicó la portavoz de Comercio del Ejecutivo comunitario, Claude Veron-Reville, en rueda de prensa después de dejar claro que Bruselas quedó “sorprendida” por la decisión unilateral de Washington de abandonar las negociaciones bilaterales.
“El viernes 18 por la noche, (los estadounidenses) informaron a la prensa de forma unilateral que se retiraban de la negociación. No hemos recibido una comunicación ulterior de este anuncio y pensamos que (el paso de Washington) no era necesario y es prematuro porque estábamos en plena negociación”, afirmó la portavoz de Mandelson.
Veron-Reville hizo hincapié en que las conversaciones entre Washington y Bruselas eran “difíciles” y que ambas partes lo sabían desde el principio. En cualquier caso, insistió en que la parte europea está dispuesta a volver a las negociaciones.
“En el pasado, hemos manifestado nuestro deseo de negociar y lo continuamos haciendo. Lo que esperamos es que Estados Unidos clarifique su posición. En estos momentos no hay contactos entre negociadores y sólo podrán darse cuando los americanos hayan clarificado su posición”, subrayó.
En este sentido, consideró “prematuro” especular con los resultados de esta negociación si finalmente no se retoma, al tiempo que manifestó la posición de Mandelson de que haya un “acuerdo equilibrado en cada etapa de la negociación”.
Estados Unidos y la Unión Europea se acusaron el 19 de marzo mutuamente de intentar bloquear las negociaciones bilaterales para la eliminación de las ayudas públicas que perciben las constructoras aeronáuticas Boeing y Airbus para el desarrollo de sus programas industriales.
La Administración Bush amenazó con volver a trasladar a la Organización Mundial de Comercio (OMC) el litigio sobre los subsidios al sector aeronáutico, tras la celebración de una videoconferencia entre los máximos responsables de ambas delegaciones –Zoellick y Mandelson–.
Tras ella, el Gobierno estadounidense acusó a la UE de intentar entorpecer las conversaciones para la eliminación de la financiación pública de los fabricantes aeronáuticos. Bruselas replicó acusando a Washington de buscar con estas duras declaraciones “romper unilateralmente” las negociaciones.
“ACCION UNILATERAL”
El comisario Mandelson mostró su “rechazo” ante esta “acción unilateral que intenta romper las negociaciones”, al tiempo que calificó la iniciativa norteamericana de “prematura e innecesaria”. Ambas partes decidieron en 1992 poner restricciones al apoyo que recibe Airbus de los Estados miembros de la UE, así como el otorgado a la compañía estadounidense por su Gobierno, a través del capítulo de investigación del Pentágono y de la NASA.
El acuerdo autorizó a los Gobiernos europeos a adelantar hasta el 33 por ciento de los costes de investigación y desarrollo en forma de préstamos a devolver en 17 años. Por ejemplo, el grupo europeo EADS, accionario del 80 por ciento de Airbus, debía devolver 4.900 millones de euros en préstamos a la UE al final de 2003.
En lo que respecta a las ayudas americanas, a través de la NASA o de los programas militares, estas se reducen al 3 por ciento de la cifra de negocios de toda la industria aeronáutica comercial. El año pasado, Airbus se convirtió en el primer constructor mundial en el campo de la aviación civil, lo que llevó a Boeing a lanzar una campaña de denuncia de los apoyos financieros que recibe Airbus para el lanzamiento de programas cuyo coste supera los 10.000 millones de dólares.
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